ZARZA ARDIENTE
Ardió el fuego entre las zarzas,
se abrió el cielo, como el mar,
se cayeron las murallas
y el sol no qiso avanzar.
Son milagros d tus alas
¡Ángel d libertad!
y d tu respiración q exhala
perfumes d santidad.
¿Qé milagros, para éstos días
has reservado, Gustavo,
para curar tanta insanía
d éste globo azul desbocado?
¡Amigo mío venerado,
te confío el alma mía!
(30-7-02/13:20)
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