EL NOMBRE
El luar se filtraba
x el bosq aledaño
d olivos y castaños
q tu sueño acunaba.
Danzó en tu piel d marfil
el vual etéreo del tul
como un fantasma d azul
q ceñía tu perfil.
Desnudez deslumbrante
destellaba tu cuerpo,
como el arte q el tiempo
ha deseado labrarte.
Vi tu mano serena
naufragando en la seda,
desprotegida y qeda
como una vieja pena.
Ví tu pié como un marmol
modelado x Eros
en las noches d enero
al abrigo d un árbol.
Vi los músculos firmes
d tus piernas d atleta,
con trazos q a un poeta
dicen cosas sublimes.
Vi tu sexo inocente
coronando tu vientre
como un fruto silvestre
q se ofrece latente.
Tuve ganas d amarte
a la luz d la luna
con su lumbre moruna
q me hacía desearte.
Viril anatomía
d un dios q se ha hecho humano.
¡Duerme bello soberano
del Amor y la Alegría!
Vi una sombra d olivo
recostada en tu pecho,
dejé un beso en tu lecho
cuando estabas dormido.
Sentí arder en mis labios
tu mas hondo secreto,
tus anhelos discretos
q me hicieron mas sabio.
Sentí hundirse en mi boca
la miel d tu hermosura,
llenando mis honduras
con perlas d tu copa;
con sabor a Gustavo,
a Eric y a Matyas,
a épica poesía
d éstos seres alados;
a Tadzio y Aschembach,
a Patroclo y Aqiles,
a Zeus y Ganímedes,
a David y Yonatán.
Y entre todos los nombres
q la historia te ha dado
yo tan sólo he guardado
el q te hace mas Hombre.
(31-7-02/19:25)
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