domingo, 29 de octubre de 2017

EL NOMBRE

El luar se filtraba 
x el bosq aledaño 
d olivos y castaños 
q tu sueño acunaba. 

Danzó en tu piel d marfil 
el vual etéreo del tul 
como un fantasma d azul 
q ceñía tu perfil. 

Desnudez deslumbrante 
destellaba tu cuerpo, 
como el arte q el tiempo 
ha deseado labrarte. 

Vi tu mano serena                           
naufragando en la seda,  
desprotegida y qeda 
como una vieja pena. 

Ví tu pié como un marmol 
modelado x Eros 
en las noches d enero 
al abrigo d un árbol. 

Vi los músculos firmes 
d tus piernas d atleta, 
con trazos q a un poeta 
dicen cosas sublimes. 

Vi tu sexo inocente 
coronando tu vientre 
como un fruto silvestre 
q se ofrece latente. 

Tuve ganas d amarte 
a la luz d la luna 
con su lumbre moruna 
q me hacía desearte. 

Viril anatomía 
d un dios q se ha hecho humano.
¡Duerme bello soberano 
del Amor y la Alegría! 

Vi una sombra d olivo 
recostada en tu pecho, 
dejé un beso en tu lecho 
cuando estabas dormido. 

Sentí arder en mis labios 
tu mas hondo secreto, 
tus anhelos discretos 
q me hicieron mas sabio. 

Sentí hundirse en mi boca 
la miel d tu hermosura, 
llenando mis honduras 
con perlas d tu copa; 

con sabor a Gustavo, 
a Eric y a Matyas, 
a épica poesía 
d éstos seres alados; 

a Tadzio y Aschembach, 
a Patroclo y Aqiles, 
a Zeus y Ganímedes, 
a David y Yonatán. 

Y entre todos los nombres 
q la historia te ha dado 
yo tan sólo he guardado 
el q te hace mas Hombre. 
(31-7-02/19:25) 

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