QINCE MINUTOS
La luna d nuevo sobre el tejado,
y el olor d tu piel tan lejano;
yo distraigo mi vista en la calle
con un heredero d Apolo encarnado.
Pasea su esbelta figura esperando
un colectivo en la noche d mayo,
y como hechizo d uránico rayo,
delicado, un ballet va danzando.
Enrieda las cintas d mi mirada
en el laberinto carnal d sus piernas;
desearía besar su cintura tierna
q podría abarcarse con una palabra.
Me desborda su talle tan frágil
y el fervor d tocarlo me invade.
¡Es tan hermoso!... y lo sabe,
y se esfuma en un signo grácil.
¡La luna se ve tan vacía!
falta un fantasma en el aire,
la ira vuelve a ganarme
destrozándome las fantasías.
(7-5-02/0:20hs)
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