XQ NO ESTÁS
(a Matyas Becvarov)
Llueven nostalgias desde el parlante d la radio
q tiñen d gris con su turbio reverberar
los objetos q mi memoria asocia contigo.
Un delicado desgarro divide mi consistencia en dos,
qedándose en sus flecos, sangrando tu nombre,
exhalando la luz d tu sol en gotas d luciérnagas.
No pasan mas x mi mente los gestos d tu sonrisa clara
sino aqellos q tienen un mohín sombrío d olvido;
ni qedó en mi piel el tremor d tus manos preocupadas
q tantas veces me estremecieron x consuelo o deseos.
Tus perfumes se han ido a embriagar otros ambientes
y en el aire sólo qeda la memoria d una dulce exasperación
como imperceptibles chispas d una fuga d electrones
q bailotean sin tiempo en mi espacio,
espinillando tu ausencia...
D todas las palabras q me dijiste, todas lindas
nada en tu boca es feo, no qedó ni un vibrato leve;
sólo algunas veces un súbito eco inmemorial
pretende provenir del horizonte interno d tus labios,
y aunq qizás no sea cierto -y me hago cargo del engaño-
se me hace necesario, x momentos, creer q no te has ido.
Y cuando ése murmullo se convierte en ruido
entonces finjo q son las armónicas d tus melodías
y me amparo en la verdad d tu retrato,
posando con tu flauta, tu viola y tu piano.
Hasta las paredes extrañan el fantasma d tu sombra
y se han ido descascarando d pena
con la humedad insaciable d mis besos;
y aqella última lamparita argenta
q dibujó tu proyección x la casa
se ha qemado ya hace mucho tiempo,
mas... no me animo a cambiarla
x temor a destruir preterintencionalmente
la memoria d los fotones q te alumbraron.
Y mirando ahora a través d mi ventana
el paseo lento d ésta calle umbrosa,
veo alejarse la llorosa caravana
d indolentes suspiros q se me escapan,
refugiándose, bajo las hojas amarillas
q el estival tornado arrancó a las tipas,
de las aprensivas miradas
d ésos analfabetos d almas simples
y la d los universitarios d almas atrofiadas.
(23-2-91/2:30)