LA ECUACIÓN DEL SEXO
Existe ésa fuente
en cuyas aguas yo te amé.
Ésa agua era un hechizo,
era sangre d las uvas
era vino d mis venas.
Intentar olvidarlo, piensas,
te ayudará a soportar el desencanto.
Error.
Yo x éso ya estoy en la locura.
A veces hablo con los Silfos
y les ruego q me traigan
cada molécula d ésa agua evaporada,
para q resucites aqí,
en un piletón d mi patio.
Yo sé q existe ésa dimensión
en q tu y yo somos reales.
¡Carne, Vino, Trigo y Aire!...
en q podemos abrazarnos
hasta qebrarnos los huesos,
mas no recuerdo la ecuación
en la q integré tu nombre
entre el logaritmo neperiano d tu sexo
y el límite infinito d mi deseo;
o si fue a la inversa y derivé
la función sinusoidal
d tu ardiente perineo
respecto d mi asintótico gozo...
Me tomará todas las vidas
reencontrarte matemáticamente,
excepto x un milagro
q tanta simpatía guarda
con los amores puros;
si no, ¿cómo explicar
el q te hayas hecho hombre
d una sustancia femenina
y nos hayamos complacido
mas q amando mil mujeres
como supo el Rey David?.
(17-2-99/18hs)
No hay comentarios:
Publicar un comentario