miércoles, 1 de noviembre de 2017

LA ECUACIÓN DEL SEXO 


Existe ésa fuente 
en cuyas aguas yo te amé. 
Ésa agua era un hechizo, 
era sangre d las uvas 
era vino d mis venas. 
Intentar olvidarlo, piensas, 
te ayudará a soportar el desencanto. 
Error. 
Yo x éso ya estoy en la locura. 
A veces hablo con los Silfos 
y les ruego q me traigan 
cada molécula d ésa agua evaporada, 
para q resucites aqí, 
en un piletón d mi patio. 
Yo sé q existe ésa dimensión 
en q tu y yo somos reales. 
¡Carne, Vino, Trigo y Aire!... 
en q podemos abrazarnos 
hasta qebrarnos los huesos, 
mas no recuerdo la ecuación 
en la q integré tu nombre 
entre el logaritmo neperiano d tu sexo 
y el límite infinito d mi deseo; 
o si fue a la inversa y derivé 
la función sinusoidal 
d tu ardiente perineo 
respecto d mi asintótico gozo... 
Me tomará todas las vidas 
reencontrarte matemáticamente, 
excepto x un milagro 
q tanta simpatía guarda 
con los amores puros; 
si no, ¿cómo explicar 
el q te hayas hecho hombre 
d una sustancia femenina 
y nos hayamos complacido 
mas q amando mil mujeres 
como supo el Rey David?. 
(17-2-99/18hs) 

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