OTRO ELOGIO
Me trepé a una rosa fugitiva
q surcaba tu cara amanecida;
me bajé en tu sonrisa repartida
mitad labios, mitad ojos d oliva.
Comí todas las naranjas d sudor
q tu piel d leche me ofrecía,
y en la fresa d tus labios tu sabor
d azahares mi sentido enloqecía.
¡Qé jardín del paraíso q es tu amor
en q florecen todos mis veranos,
qé ángeles d seda son tus manos
en q maduran la magia y el color!
q convierten en vergel al secano
y q destierran d la vida el dolor.
(26-8-02/18:23)
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