lunes, 20 de noviembre de 2017

OTRO ELOGIO 


Me trepé a una rosa fugitiva 
q surcaba tu cara amanecida; 
me bajé en tu sonrisa repartida 
mitad labios, mitad ojos d oliva.
Comí todas las naranjas d sudor 
q tu piel d leche me ofrecía,
 y en la fresa d tus labios tu sabor 
d azahares mi sentido enloqecía. 

¡Qé jardín del paraíso q es tu amor 
en q florecen todos mis veranos, 
qé ángeles d seda son tus manos 
en q maduran la magia y el color! 
q convierten en vergel al secano 
y q destierran d la vida el dolor. 
(26-8-02/18:23) 

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