EL CASTIGO
En los inimaginables campos del tiempo
están las partes buenas q me faltan,
las ganas d vivir, el orgullo y la constancia.
Nunca podré saber si éste engaño
x el q nací vencido
es un juego genitivo q me premia
con lo q a mi cuerpo le duele;
la conciente pasividad
matriz d mis frustraciones.
Es x ésos campos, en tardes d verano
cuando el sol se escurre en cucharones
d caldo d helio hirviente
q me molestas la realidad mortal d mi mente;
y para colmo ya no tengo mas
ése amigo o conocido q me dediqe
un rato d su voz, su imagen o su oído,
q me distraiga ésta urgencia d partir
e inyecte en mis sentidos
el carcomiente deseo d volver a verlo.
Es en éstas noches d invierno
en q la luna contagia su escarcha
a la miserable desgracia humana,
q deseo diluírme en el cero,
y no tengo siqiera un amante,
o un taxiboy pasajero
q me mienta q soy su dese.
Así, entre permanecer vacío aqí,
rodeado d tanto cuerpo negado a mi sed
o gozar allá, en los prados d Tao
mi plenitud en soledad...
no sé cuál es peor castigo.
(24-2-90/20:05)
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