domingo, 29 de octubre de 2017

Las odas d Eric




Vuelvo a pensar en lo q duele, 
y es lo q necesito decirte 
pero no me das oportunidad. 
Se me enqista en el corazón 
y se me hace llaga escarnecida; 
es ése dolor q sólo sienten los poetas, 
los amantes, los Dioses olvidados. 
Es ése dolor q mata y genera. 
Necesito -ay, si supieras cuánto- 
decirte q te qiero tanto, tanto... 
q sólo vivo cuando te pienso. 
No es locura, no. Ni morbosa blandura, 
es el amor puro, amor d amigo; 
pura escencia d afecto 
q no te encuentra defectos 
y hace q te idolatre. 
Pienso en vos Eric...
y lo q duele ya no cabe. 
Todo es bueno, todo es gozo. 
Así logro q mis heridas sanen 
(6-8-97/0:20hs)  

II 

Yo he descubierto el secreto d la creación, 
x éso la locura me acecha en cada luz. 
Sé q Dios está viviendo entre nosotros 
revelándose al q lo qiera ver. 
He visto abrirse el cielo a su mirada 
cayendo d rodillas los pueblos celestiales. 
Me siento fuera del tiempo y del mundo 
cuando su enorme Bondad me habla, 
y comprobé q yo no tuve vida 
cuando no estuve a su lado. 
Mas cada día aciago 
susurrando mi angustia lo invoqé,
descubrí q un universo se animaba 
en el hálito d vida d su nombre: ¡Eric! 
(6-8-97/0:15hs) 

III 

Exhala la blanda y negra tierra 
perfume d mentas y  eucaliptos, 
buqet d fragancias tenues 
q veleidosas en el aire danzan 
con los ángeles ocultos 
en los sótanos del cielo. 
Los espíritus d lo q es 
y el alma d lo q está 
reconocen con su alborozo 
la presencia celestial. 
Es la Gran Pulsión Divina 
q sus esencias anima, 
yo q no las había visto 
nunca antes d tal forma, 
pregunté al bosqe, emocionado: 
''¿qé milagro está ocurriendo?''... 
y al volverme hacia mi amigo 
descubrí su identidad. 
No era ya el hermoso Ser Humano 
q se llama Eric Foscaldi,  
¡era Dios!... y su Pureza, 
y su Belleza, y su Bondad. 
(6-8-97/9:34hs) 

IV 

Nunca brutales, siempre graciosas 
tus manos airean sus flores hermosas. 
Tus manos d arco d violín 
conjuran la vida en delicadas figuras 
q el aire acuna 
con invisibles gasas 
d esplendor y lujuria. 
Conjugan el verde 
en mil pronombres relativos, 
y el celeste del cielo 
en abanicos etéreos d sol; 
pétalos d luz q sesgan la noche 
q oscurece Febo con su llama ahogada. 
Capullos nacientes 
tus puños d ámbar 
pimpollos d orqídeas, 
asteria dormida...
duendecillos traviesos 
tus dedos cintíneos 
como dorados hilos 
q agita el viento. 
Angelitos guardianes 
q saltan rayuelas 
q dibujan tus alas 
con tiernas movidas; 
como peqeñas hadas 
danzan tus gestos 
entre los pliegues ocultos 
de los universos. 
Elfos d bronce 
q saltan perplejos 
con tu inocencia d niño 
en tu corazón d hombre. 
No ates nunca tus manos 
a caprichosas cadenas, 
xq ellas ahuyentan las penas 
d nosotros, los simples humanos. 
(2-8-97/14hs) 



Todo luz son tus ojos negros, Eric; 
universos q estallan flagrantes 
al nacer tu inocente sonrisa constante 
fecundando el mundo hasta hoy estéril. 

Tus ojos son el alma d la aurora, 
q atisban detrás d la Esfera 
a los fantasmas d la Noche Entera 
jugueteando en rondas sin horas 

q se azoran al brillo d tu mirada 
y se aferran entre los pinos dormidos 
para ocultarse en olvidados nidos 
tiritando d luz alborozada. 

Tus ojos amanecen el Nuevo Día 
desflecando los andrajos oscuros 
d la negrura insensible del taumaturgo 
q al fin descubre su alegría. 
(8-8-97/1:20hs) 

VI 

Cada vez q te reís 
una guerra se acaba 
y nace un niño santo 
en un azotado país. 

Reíte Eric, ¡por favor ! 
q las novias y sus vestidos 
envidien d tus dientes 
su albino blancor. 

Te reís y ahuyentás el mal, 
y vibran las dimensiones 
reordenando sus desfasajes, 
cerrando una paradoja temporal. 

Cuando te reís, Amigo, 
el insulto se troca poema, 
la luz se enceguece d amor, 
y ante vos, Dios se prosterna conmigo. 
(11-8-97/23:30hs) 


VII 

Eric, corazón alado 
no existe el mundo sin vos, 
ni existiría un nacido 
q le diera sentido.
Con vuelo d ángel 
e ingenio d Hado, 
desbordando el margen 
d la realidad oscura; 
burla tu luz toda cárcel. 
Sin vos todo es locura, 
con vos todo es magia. 
Vibran los colores 
si tu iris los mira, 
si no, todo es negro. 
si hasta el Sol es apenas 
un opaco reflejo d tus ojos. 
Las flores perfuman 
imitando celosas tu aliento, 
y los instrumentos son ecos 
q aullan envidiosos 
la memoria d tu voz. 
Y el viento, el agua y la tierra 
hilvanándose entre sedas 
se mezclan despechados 
buscando emular sin fortuna 
la cálida tersura d tu piel.
(13-8-97/0:30hs) 


VIII 

Se me vuelve aullido 
el espanto d tu olvido. 
Apelo a la delicadeza 
del tesoro d tu pecho 
q entendrá, desde luego, 
q ésta imploración 
no es pedirte una limosna. 
No te pido amor, amigo, 
ni tampoco privilegios, 
tan solo te ruego 
una peqeña gota d aprecio 
en tu recuerdo d mi torpeza. 
Es mas importante para mi paz 
ésta gracia d tu corazón 
q el amor d mi Amor; 
pues cada vez q me recuerdes 
sentirá mi alma 
el cosqilleo gozoso 
d las caricias d tu Bondad. 
(15-8-97/23:20hs) 


IX 

Yo conozco los dos nidos 
donde se refugian 
los pájaros d los sueños. 
Ambos son profundamente negros, 
no x sombríos, 
y menos aún x tenebrosos, 
sino xq ellos irradian 
los colores y lo bello 
en entrega total, sin celos. 
Yo he visto ésos dos nidos 
y en su magia me he dormido 
disfrutando el paraíso; 
sobrevolé con alas ligeras 
estados q creía d la locura, 
con gozos estremecedores 
q el simple d los placeres, 
y supe los nombres d ésas moradas 
-últimos refugios d la cordura-,
Utopía, el q alberga 
el aleteo d los pájaros d luz 
y fantasía, el q cobija 
los arrullos d los pájaros d amor. 
Y al despertar sólo he deseado 
transformarme en ave 
para q sus párpados me abriguen, 
xq ésos maravillosos nidos 
son los ojos puros d Eric, 
son los netos ojos d mi Amigo. 
(15-8-97/23:55hs) 




Se han muerto todos mis sueños, amigo. 
Sólo qeda la calavera d la luna 
pendiendo d los mechones d la noche 
advirtiéndome mi fortuna. 

Advierto en las brillantes siluetas 
las verónicas d las Furias q me llaman 
con sus mudos gestos d sospechado triunfo 
hacia las negruras d sus moradas. 

El negro telón del olvido se cierne 
en danza con los fétidos vientos 
q soplan desde el cementerio 
d los q qizás hubieran sido y no fueron. 

Pero hay un corazón fuera d mí, 
q me mantiene vivo y no me deja ir; 
no sé si lo adivinarás, amigo; 
pero tu realidad puede lo q no mis sueños. 
(19-8-97/16:30hs) 

XI 
Eric, olímpico errabundo 
tu traes la luz a éste mundo 
tan frío y desolado. 
¿Qé ángeles desterrados 
han hecho nido en tus manos? 
¿qé horizontes lejanos 
-tan sublimes y modestos- 
hechizan tus mágicos gestos? 
Tu hablas la lengua celeste 
vedada a los mortales,
y abres los portales 
del sol q amanece en el este. 
¿Para qé qiero paisajes 
cuando veo tu rostro Divino? 
Si tus labios argentinos 
encierran todos los viajes, 
tu boca, el Alef d ésta era, 
hipnotiza en su forma perfecta, 
y tu aliento d primavera 
alumbra la palabra correcta. 
¡Proclamo a todos los vientos 
q se ha cumplido la Profecía: 
está entre nosotros Elías,
y es Eric... ¡lo siento!. 
(26-4-02/21:40hs)



XII 
Días de tormento 

Qé tormento son éstos días 
en q el deseo ansía 
escribir mil versos 
pero el cerebro se pone lerdo 
y la mente se me vacía. 
Ardo en frenéticas ganas 
d loar los amados amigos, 
pero el cielo es mudo testigo 
d mis tontas ideas vanas. 
Quisiera cantarle a Eric, 
roca eterna d mi esperanza, 
o al bello e incidental Gustavo, 
motivo nuevo d mi balanza. 
En blanco mis horas pasan 
y ya no puedo legarle al futuro 
un retrato fiel y maduro 
d éstas hermosas almas. 
(2-5-02/18;20)

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