domingo, 14 de febrero de 2016

Vèrtigo


¡ Soñar... pensar... crecer... amar !
lo q mi amado me puede brindar.
Ver la vida color verde, blanca, rosa...
hablar d cualqier cosa
y sentir el alma vibrar; 
tener ganas d reir y llorar.

Ver la luz d su mente irradiar
hasta enceguecer mi razon totalmente.
No qerer nunca perderla 
a èsta emociòn anhelada,
aunqe cueste entenderla;
aunqe nadie crea nada.

Mi amigo, para mì es el mundo; 
es nadar en lo mas profundo 
del mar de la verdad, 
guiado por sus ideas
en submarinos de palabras 
q me oxigenan la realidad 
con el vaivèn d sus mareas. 

Me adentra a su espacio infinito 
por dos ventanas luminosas 
q me miran claramente
y estremecen mi prurito
cuando hablamos de las cosas 
q soñamos realizar. 

¡ Y me descubro asì, de repente 
frente a tan gigante mente,  
q me siento peqeñito 
ante el divino pensamiento, 
d qien ama sin fronteras 
y no tiene cadenas 
q aten su sentimiento! 

Y cuando el vèrtigo me espanta 
su voz suave me sofrena, 
me lleva hasta su garganta 
y me empuja seranamente 
hacia el fondo puro y bello 
d su espìritu indulgente. 

Navego en su terso espacio 
y lentamente me regresa, 
en uno d sus destellos, 
a la playa del ensueño 
donde caigo muy lacio 
sobre un colchòn de crespos cabellos; 

y me hundo en su masa espesa 
mas luminosa q el Sol, ... 
y respirando su pureza 
me inspira un sincero Amor 
como jamàs lo consiguieron 
ni Baco ni Apolo ni Afrodita ni Eros. 

                                            ( 1993- para Matyâs Becvarov)

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