martes, 16 de febrero de 2016

Te necesito aqì


¿Còmo explicar lo q siento, con racionalidad, 
cuando tù, antidoto de mis pesares, no estàs? 

Mi corazòn es como la exuberante rosa 
deshojada violentamente por cruel vendaval; 

mi pecho se revuelve como indefenso gorriòn 
acertado por la cobarde piedra asesina; 

mi cerebro se diluye como vapor de alcohol 
pensando en la soledad en la q me has dejado; 

el mundo se nubla como ante el fatal anuncio 
d la tràgica muerte d los padres d uno. 

Mi realidad se desvanece impotente y fùtil, 
como el hilo d vida ante el ataqe d un puñal. 

Mi sindèresis se desploma sin atenuantes 
en las tinieblas d la mòrbida incertidumbre; 

mis ojos se cierran en permanente evocaciòn 
d tu maniqea figura, q aùn exalto con amor. 

                   para Matyâs Becvarov
                                                       (27-9-94)(17:00) 

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