Te necesito aqì
¿Còmo explicar lo q siento, con racionalidad,
cuando tù, antidoto de mis pesares, no estàs?
Mi corazòn es como la exuberante rosa
deshojada violentamente por cruel vendaval;
mi pecho se revuelve como indefenso gorriòn
acertado por la cobarde piedra asesina;
mi cerebro se diluye como vapor de alcohol
pensando en la soledad en la q me has dejado;
el mundo se nubla como ante el fatal anuncio
d la tràgica muerte d los padres d uno.
Mi realidad se desvanece impotente y fùtil,
como el hilo d vida ante el ataqe d un puñal.
Mi sindèresis se desploma sin atenuantes
en las tinieblas d la mòrbida incertidumbre;
mis ojos se cierran en permanente evocaciòn
d tu maniqea figura, q aùn exalto con amor.
(27-9-94)(17:00)

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