Al Rojo Vivo
¡Amor adolescente, te recuerdo tan puro... tan bello!
Tu trèmula desnudez, entre enjuto y musculoso,
aqel atardecer junto al rìo, cuando conocimos "aqello"
q con pavor maldecìan los "doctos" y nos supo maravilloso.
Se me obnubilan los ojos al recordar aqel momento,
tu cuerpo blanco y vaporoso tendido allì, en la hierba,
echando nerviosas ojeadas a la rosa d los vientos,
temiendo nos sorprenda la mirada furtiva de minerva;
tus nìveos pies descalzos de tobillos puntiagudos,
orlados de azulinos arabescos venosos y excitantes
alteraba mis sentidos, el vernos asì, ¡desnudos!,
mis ojos no veìan y la sangre me fluìa burbujeante.
Tus macizos, compactos y endurecidos muslos vibraban
cuando el arrobado candor d mis mejillas los acariciaba;
los incipientes vellos purpurinos se te erizaban
si mi lengua con su càlida saliva los bañaba.
Y tan sòlo en un instante tu lìbido surgente
erigìa desafiante el Faro del Fin del Mundo,
emergiendo sobre la maleza rojiza indigente.
Su luz me cegaba, sumièndome en èxtasis profundo
Asì me convertìa en el èpico Gilgamesh, inmortal.
recorrìa mil galaxias, montado a un Pegaso de natillas
embriagando mi paladar con su universo colosal,
conteniendo en longilinea botella, tantas maravillas.
Buscabas frenèticamente no sè qè, en la base d mi nuca,
luego entrelazabas tus manos abrazando mi cabeza
y al ritmo del vaiven gimnàstico q extasiaba mi boca,
danzàbamos una pleonàstica canciòn ejecutadacon destreza.
Bastaba agitarla un rato y sus hechizos se expandìan
inundando con làcteo rìo mi oqedad dilatada;
millones de hirvientes estrellas mis papilas blandìan,
q yo apurado tragaba para impedir su estampida;
hasta q el ùltimo astro titilante se apagara
no descansaba mi lengua encaprichada,
recorriendo enloqecida el largor d aqella vara
q, moribunda, sus estertores daba; vencida; agotada.
Tus brazos lasos, escurrìanse por mi rostro; desplomados.
Tu cuerpo abatido, al son d un suspiro, yacìa desprotegido;
tu cabeza aturdida, con ojos apretados, caìa hacia un lado;
tu voz, ya sin culpa, gemìa: "mis rodillas se han derretido"...
Mi lengua bajaba del alto horno al crisol...
lamiò dos estrellas q se habìan fugado...
en el fondo del rìo se ocultaba ya el Sol;
y aspirando el perfume del Misterio Revelado...
nos dormimos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario