domingo, 14 de febrero de 2016

AL ROJO VIVO

Al Rojo Vivo 


¡Amor adolescente, te recuerdo tan puro... tan bello! 
Tu trèmula desnudez, entre enjuto y musculoso, 
aqel atardecer junto al rìo, cuando conocimos "aqello" 
q con pavor maldecìan los "doctos" y nos supo maravilloso. 

Se me obnubilan los ojos al recordar aqel momento, 
tu cuerpo blanco y vaporoso tendido allì, en la hierba, 
echando nerviosas ojeadas a la rosa d los vientos, 
temiendo nos sorprenda la mirada furtiva de minerva; 

tus nìveos pies descalzos de tobillos puntiagudos, 
orlados de azulinos arabescos venosos y excitantes 
alteraba mis sentidos, el vernos asì, ¡desnudos!, 
mis ojos no veìan y la sangre me fluìa burbujeante. 

Tus macizos, compactos y endurecidos muslos vibraban 
cuando el arrobado candor d mis mejillas los acariciaba; 
los incipientes vellos purpurinos se te erizaban 
si mi lengua con su càlida saliva los bañaba. 

Y tan sòlo en un instante tu lìbido surgente 
erigìa desafiante el Faro del Fin del Mundo, 
emergiendo sobre la maleza rojiza indigente.
Su luz me cegaba, sumièndome en èxtasis profundo 

Asì me convertìa en el èpico Gilgamesh, inmortal.
recorrìa mil galaxias, montado a un Pegaso de natillas 
embriagando mi paladar con su universo colosal, 
conteniendo en longilinea botella, tantas maravillas.

Buscabas frenèticamente no sè qè, en la base d mi nuca, 
luego entrelazabas tus manos abrazando mi cabeza 
y al ritmo del vaiven gimnàstico q extasiaba mi boca, 
danzàbamos una pleonàstica canciòn ejecutadacon destreza. 

Bastaba agitarla un rato y sus hechizos se expandìan 
inundando con làcteo rìo mi oqedad dilatada; 
millones de hirvientes estrellas mis papilas blandìan, 
q yo apurado tragaba para impedir su estampida; 

hasta q el ùltimo astro titilante se apagara 
no descansaba mi lengua encaprichada, 
recorriendo enloqecida el largor d aqella vara 
q, moribunda, sus estertores daba; vencida; agotada. 

Tus brazos lasos, escurrìanse por mi rostro; desplomados. 
Tu cuerpo abatido, al son d un suspiro, yacìa desprotegido; 
tu cabeza aturdida, con ojos apretados, caìa hacia un lado; 
tu voz, ya sin culpa, gemìa: "mis rodillas se han derretido"...

Mi lengua bajaba del alto horno al crisol... 
lamiò dos estrellas q se habìan fugado...
en el fondo del rìo se ocultaba ya el Sol; 
y aspirando el perfume del Misterio Revelado... 
nos dormimos.

                                                             (31-8-94) (1:40) 

Geotomìa


De la juntura d tus tensos muslos cerrados
nace una grieta èmula del Gran Cañòn del Colorado;
con mis labios y nariz recorro toda su extensiòn,
me hundo en cada hueco, en cada poro con mi respiraciòn.
Tomo aliento en èsa atmòsfera, dulcemente perfumada;
con la lengua me trepo a una articulaciòn explanada;
sobre tus torneadas rodillas mis labios se demoronan
implorando su ayuda, cual si dulce durazno libaran.

Ya recompuestos, otra vez firmes, oteando tu horizonte
se aventuran a cruzar las cumbres de tus muslos incitantes.
La tarea se hace lenta, tu vegetaciòn es espesa
cada vello me reclama: "si me amas ¿por qè no me besas?"
Enredado en tu follaje paso horas d ardua travesìa,
hasta llegar a tus caderas, alfombradas d poesìa.
Se despliegan ante mì las infinitas moradas del Olimpo,
de visitarlas, con mis labios y manos, nunca bastarà el tiempo.

-¡Ayùdame tu, oh Dios q gobiernas èste glorioso Edèn!
Toma mis manos y guìalas, q mi boca no da mas... ¡Ven!
Cubre con tus manos las mìas y ensèñales tu amplios pechos
q mi lengua investiga el misterio d tu ombligo estrecho;
me tomo un resuello sobre tu vientre acunante y generoso,
mis aturdidas palmas tus flancos palpan con ìntimo gozo.

Al fin accedo, con desbordante emociòn, a las mesetas gemelas,
la escalan al milìmetro mis irritados labios d tela
y descubren en la cima tus rubìnidos cràteres mamantes
q se crispan al contacto d mis linguales humores humeantes.
Mis pupilas se deleitan contemplando los poblados prados
q a la fosa de tu cuello bajan, mansamente rizados.
El camino d retorno con mis hùmedas palmas repaso
para q libre ruede mi cara hasta el mar de tus sargazos.

Al abismo caigo sin miedo desde el talud d tu pecho,
hasta encallar en la selva d tu pubis mis labios deshechos.
Enmarañado follaje d èsa siempre ignota selva oscura y tropical;
aferro mis dedos a tus triceps... mi vientre a tu escudo pectoral...
un camino y otro busco; en todos me enredo y envilezco,
lengua y diente se abren paso en aqel infierno dantesco.
De pronto, mi temblorosa y anhelante boca, lo descubre allì...
Erguido y palpitante...ante ella: ¡un obelisco de rubì!.

La torre d un fantàstico castillo q conduce al mas allà;
q confunde los sentidos, los embriaga, cual agua de azahar;
el tòtem d sangre y piel q venera mi tribu de deseos;
la causa q moviliza la tensiòn d nuestros escarceos;
el tesoro q es objeto d mi culto y tu orgullo viril,
altar en cual me inclino a beber d su fuente, servil.
Crisol q destila al mundo su magma capital;
¡excalibur humano! ¡juventud eterna! ¡piedra filosofal!

Le ofrezco mi hùmeda morada, repleta de jugos termales.
¡Calma en mi tus vaivenes diastolares saciando tu fervor terrenal!
¡Deposita en mì tu tibio torrente de Icor vital!
¡Ensèñame la cara oculta del universo paternal!

                                                          (30-8-94) 




Verso Egoìsta 


Si mueres...., 
q sea de mì, Amor, 
Q no se llueva tu amor de mì, 
pues serè como la blanca nube 
diluyèndome en infinito dolor.

                                        (20-5-92) (2:20) para Matyâs Becvarov

Freddie 


Turbulentos rìos recorren tu pasiòn 
mientras lejanos nubarrones amenazan tu cielo 
q tan celeste era, como la ruta del Sol. 

El amor desenfrenado te nublò la mente 
confundiendo tu maltrecha cordura 
ahogàndote en diluvio de mortales placeres. 

Hoy extraño tu sonrisa delicada, 
tus profundos labios lascivos 
y tu imperial castillo de Amor.

                                                                  (23-6-93) (1:10)

Permanencia 


Asì como el còndor azul 
domina la gris cordillera, 
                                  ¡Asì es tu voz en mi cabeza! 

Asì como el verde mar 
ahoga las rubias arenas 
                                 ¡Asì es tu perfume en mi emociòn! 

Asì como el cielo celeste 
encandila a las nìveas estrellas 
                                  ¡Asì es tu idea en mi mente! 

Asì como el qebracho 
se resiste al mejor filo 
                                 ¡Asì es tu imagen en mi recuerdo! 

Asì como el calor d tus manos 
derrite la blanca nieve 
                                   ¡Asì tu piedad hace con mis vilezas! 

Asì como las raìces del àrbol 
penetran profundo en la tierra 
                                    ¡Asì guardo tu alma en mi corazòn!
                                    ¡Asì late tu corazòn en mi alma! 

                                      (Julio 1988 - para Matyâs Becvarov)
                                                  

Sin Ser 


Nazco del centro oscuro  
de la brillante luz 
de mi interior, 
y vago alegremente 
por la senda destinada, 
el camino obligado 
de mi albedrìo. 

Lentamente encaro 
las apremiantes curvas 
del seguro riesgo; 
pues me sobra la falta d Fè, 
y adolezco un exceso d Amor... 
Y llego al comienzo d la Nada, 
adonde se termina Todo.

Asì muero felizmente 
mi triste y corta vida. 

                                     (1993 - para Matyâs Becvarov)

La Luz

En mitad d una noche oscura 
nublada y tormentosa, 
me acecha maliciosa 
la legiòn d la locura. 

Me rodean prestamente 

los legionarios alienados. 
1,2,3... el rapto es consumado.
Ya soy presa del Demente. 

Me bajan hasta la sima 

de su fetiche idolatrado, 
y para vejarme, arrodillado, 
me estàn por caer encima. 

Una voz q con sus gritos 

el cerebro me lastima, 
dice q el dolor q me victìma 
tengo por destino, escrito. 

Me llueven mil dardos candentes 

a los flancos d mi espera, 
y un trèpano me lacera 
el centro exacto d mi mente...

y por èse agujero trepanado 

se va el sentido d mi vida, 
toda la experiencia adqirida 
me alucina y qedo ahogado. 

Millones d amadas visiones, 

otras, sucias ... nauseabundas; 
un secular espanto me inunda 
y naufrago en alucinaciones  

sin clemencia y sin perdòn, 

por guardar en mi pecho 
un mùsculo deshecho... 
un ermitaño corazòn. 

Vomito todo d mi cabeza; 
presiento q voy a morir 
y cuando empiezo a no sentir... 
¡ una voz en mì parece q reza ! 

No es mi voz, yo no puedo rezar, 

pero me aturde èsa voz buena 
q en todo el universo resuena 
y yo tambièn trato d orar. 

No es Shemà ni Kol Nidrè... 

sòlo son palabras profanas 
q, si sobrevivo, a partir d mañana 
siempre en mi alma guardarè. 

Y se calla d repente 

èse trueno q desconozco, 
y con terrible gesto hosco 
desespera el dios Demente... 

va d derecha a izqierda 

apurando su trabajo, 
va d arriba a abajo 
qeriendo q me pierda. 

¡¡ Vuelve.... 
Vuelve ahora mas audible 
aqel lejano rumor... 
y con desesperado estupor 
descubro lo imposible !! 

Èse gemido del Abismo 

se hace nìtido discurso, 
y acude en mi concurso 
pues ya no soy Yo mismo. 

En mi alma se encima 

y hacemos Uno, siendo dos. 
¡El discurso se hace Voz... 
y es tu Voz Divina! 

Tus palabras forman muralla 

dàndome tu protecciòn, 
tu valor, tu decisiòn 
d ganar èsta batalla. 

Asì, me decìs como se hace 

para salir d èste bajòn. 
¡Ah, qè pura sensaciòn 
q en mi corazòn nace! 

Le agradezco ahora a la vida 

q buena ha sido conmigo, 
¡me bendijo con un amigo 
q ilumina mi mente perdida!. 

"¡Llora Demente tu fracaso! 

q vencerme no has podido, 
porqe yo tengo un amigo...
No desesperes, ya no hay caso 

es tarde para tì Demonio, 

pues voy a darte lucha..." 
¡¡¿Pero...? mira q fàcil!! 
apenas decidido me escuchas 
se derrumba tu Manicomio. 

                               (1993- para Matyâs Becvarov)