Cada vez q Dios da un suspiro
se mezclan los aires prohibidos
del aljibe y el leñero
q danzan con los voluptuosos latidos
entre las casuarinas y los limoneros,
y en èsa còpula celestial
entre el cuerpo del tiempo
y el Alma del Ser,
confiesan los àngeles
d translùcidas clàmides,
q suena en los cuatro rumbos del viento
su claro gemido d amor por Daniel.
(26/9/1999 - 18:50)
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