UN HOMBRE EN LA PLAYA
El blanco tul d luz cenital
bruñe el bronce d tu cuerpo
con el nacarado rocìo d sal
q el Atlàntico trae en su aliento.
Yo te observo
tras el vidrio sepia d mis lentes.
El sol derrama en torno tuyo
una clàmide fulgente
q va prendida d tu cuello.
Vos hablas;
tus brazos son oleaje incesante
del mar d tu cuerpo
y el lenguaje d tus manos
revela una elocuencia
q jamàs lograrà tu verbo.
(24/8/2001 - 18:10)
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