sábado, 4 de noviembre de 2017

EL CASTIGO 


En los inimaginables campos del tiempo 
están las partes buenas q me faltan, 
las ganas d vivir, el orgullo y la constancia. 
Nunca podré saber si éste engaño 
x el q nací vencido 
es un juego genitivo q me premia 
con lo q a mi cuerpo le duele; 
la conciente pasividad  
matriz d mis frustraciones. 
Es x ésos campos, en tardes d verano 
cuando el sol se escurre en cucharones 
d caldo d helio hirviente 
q me molestas la realidad mortal d mi mente; 
y para colmo ya no tengo mas 
ése amigo o conocido q me dediqe 
un rato d su voz, su imagen o su oído, 
q me distraiga ésta urgencia d partir 
e inyecte en mis sentidos 
el carcomiente deseo d volver a verlo. 
Es en éstas noches d invierno 
en q la luna contagia su escarcha 
a la miserable desgracia humana, 
q deseo diluírme en el cero, 
y no tengo siqiera un amante, 
o un taxiboy pasajero 
q me mienta q soy su dese. 
Así, entre permanecer vacío aqí, 
rodeado d tanto cuerpo negado a mi sed 
o gozar allá, en los prados d Tao 
mi plenitud en soledad...
no sé cuál es peor castigo. 
(24-2-90/20:05) 

DESDE EL CIELO 


Leo en la hondura d tus ojos 
el Viejo Testamento apócrifo, 
los antiguos caracteres hebreos 
me revelan profecías no enseñadas. 
Dicen q en tu nombre cuatro letras hay 
embrujadas con la exaltación d Dios. 
En el aire el murmullo hace ecos 
d mágicas frases q el cielo atestigua 
como un contrahechizo d tu razón. 
Y mientras miles d poetas se engañan 
creyendo tocar las puertas del cielo, 
sólo puedo sonreír compadecido 
ante tanta vana credulidad sin lírica, 
desde el aposento Real d su Templo 
a dónde llegué descifrando la clave 
-con los criptografitos d mi saliva- 
d los atávicos signos d tu simiente 
q te hermanan con los atributos d Zeus. 
(22-2-99/16:14) 

jueves, 2 de noviembre de 2017

PRISIONERO

PRISIONERO 


Me conviertes en tu prisionero 
cuando un pájaro d tu rostro 
hecho gesto d alas tenues, 
cruza el ínfimo infinito 
entre el portal d tu boca y mis ojos; 
y vuela en el vacío d mis cielos 
aventando con la brisa d su aleteo 
el incorpóreo tul d mis sentimientos. 
Los desorbitados ojos d la Luna pueden, 
únicamente, ver las invisibles cadenas 
d tu impremeditada seducción 
q a su voluntad benigna me subyuga; 
y lo paradójico al fin es q, 
siendo esclavo d tu temple 
y urna ardiente d tu semen 
sólo así entiendo a la Vida. 
(22-2-99/17:28)  

XQ NO ESTÁS 

                                 (a Matyas Becvarov)

Llueven nostalgias desde el parlante d la radio 
q tiñen d gris con su turbio reverberar 
los objetos q mi memoria asocia contigo. 
Un delicado desgarro divide mi consistencia en dos, 
qedándose en sus flecos, sangrando tu nombre, 
exhalando la luz d tu sol en gotas d luciérnagas. 
No pasan mas x mi mente los gestos d tu sonrisa clara 
sino aqellos q tienen un mohín sombrío d olvido; 
ni qedó en mi piel el tremor d tus manos preocupadas 
q tantas veces me estremecieron x consuelo o deseos. 
Tus perfumes se han ido a embriagar otros ambientes 
y en el aire sólo qeda la memoria d una dulce exasperación 
como imperceptibles chispas d una fuga d electrones 
q bailotean sin tiempo en mi espacio, 
espinillando tu ausencia...
D todas las palabras q me dijiste, todas lindas 
nada en tu boca es feo, no qedó ni un vibrato leve; 
sólo algunas veces un súbito eco inmemorial 
pretende provenir del horizonte interno d tus labios, 
y aunq qizás no sea cierto -y me hago cargo del engaño- 
se me hace necesario, x momentos, creer q no te has ido. 
Y cuando ése murmullo se convierte en ruido 
entonces finjo q son las armónicas d tus melodías 
y me amparo en la verdad d tu retrato, 
posando con tu flauta, tu viola y tu piano. 
Hasta las paredes extrañan el fantasma d tu sombra 
y se han ido descascarando d pena 
con la humedad insaciable d mis besos; 
y aqella última lamparita argenta 
q dibujó tu proyección x la casa 
se ha qemado ya hace mucho tiempo, 
mas... no me animo a cambiarla 
x temor a destruir preterintencionalmente 
la memoria d los fotones q te alumbraron. 
Y mirando ahora a través d mi ventana 
el paseo lento d ésta calle umbrosa, 
veo alejarse la llorosa caravana 
d indolentes suspiros q se me escapan, 
refugiándose, bajo las hojas amarillas 
q el estival tornado arrancó a las tipas, 
de las aprensivas miradas 
d ésos analfabetos d almas simples 
y la d los universitarios d almas atrofiadas.
(23-2-91/2:30)

FLOR DE AMOR 


Huelo una rosa, mi amor 
y recuerdo tu aliento 
en nuestras camas d invierno; 
besando sus pétalos, mi amado, 
como vos, firmes y tiernos, 
no hago sino invocar tu piel 
y tu transpirado rocío d sal. 
¡Ay! bocado d mis deseos, 
piel-pétalo d orqídea, 
aliento exhalación d glicinas... 
¡qé rol terrible me toca 
teniendo q ser tus espinas! 
(21-2-99/13:05) 

miércoles, 1 de noviembre de 2017

LA ECUACIÓN DEL SEXO 


Existe ésa fuente 
en cuyas aguas yo te amé. 
Ésa agua era un hechizo, 
era sangre d las uvas 
era vino d mis venas. 
Intentar olvidarlo, piensas, 
te ayudará a soportar el desencanto. 
Error. 
Yo x éso ya estoy en la locura. 
A veces hablo con los Silfos 
y les ruego q me traigan 
cada molécula d ésa agua evaporada, 
para q resucites aqí, 
en un piletón d mi patio. 
Yo sé q existe ésa dimensión 
en q tu y yo somos reales. 
¡Carne, Vino, Trigo y Aire!... 
en q podemos abrazarnos 
hasta qebrarnos los huesos, 
mas no recuerdo la ecuación 
en la q integré tu nombre 
entre el logaritmo neperiano d tu sexo 
y el límite infinito d mi deseo; 
o si fue a la inversa y derivé 
la función sinusoidal 
d tu ardiente perineo 
respecto d mi asintótico gozo... 
Me tomará todas las vidas 
reencontrarte matemáticamente, 
excepto x un milagro 
q tanta simpatía guarda 
con los amores puros; 
si no, ¿cómo explicar 
el q te hayas hecho hombre 
d una sustancia femenina 
y nos hayamos complacido 
mas q amando mil mujeres 
como supo el Rey David?. 
(17-2-99/18hs) 

HALLAR EN TU CUERPO 


¿Cómo podré alejarme sin rencor 
d los necios y despechados?, 
¿Cómo ausentarme sin remordimientos 
x los abandonos cometidos?. 
Allá afuera 
el lío d mi cuarto me rodea; 
Allá afuera 
la mirada falsa me escruta. 
¿No podré nunca 
sentir ésa paz d conciencia 
d no saberme sospechado?. 
Todo cuanto nuestras manos hacen 
está vigilado x los sordos; 
todo cuanto qeremos susurrarnos 
está atendido x los ciegos... 
y las confesiones 
q se cruzan nuestras miradas 
x los pusilánimes son espiadas. 
¿Es q en verdad 
pertenezco a éste mundo? 
¿No podríamos tu y yo 
armonizando nuestras almas 
en un punto d comunión virtual, 
crear un universo común, 
donde no exista el Ietzer ha-ra? 
¡Sí q qisiéramos! 
y sin embargo es imposible 
xq el polvo d nuestra carne 
pertenece en su materia 
a ésta absurda tierra. 
No tengo soluciones para mis dilemas, 
sólo me qeda entregarme a la embriaguez 
d las ilusiones vanas; 
d las fantasías. 
O tal vez hallar en tu cuerpo 
mi miembro, no el q me pertenece 
sino el tuyo, el q me corresponde, 
y someterme a tu orden viril 
olvidándome, a ratos, 
d la mala gente. 
(17-2-99/17:11)