miércoles, 1 de noviembre de 2017

BAILARÍN 


Qizás no pueda soñar 
con las sensaciones del aro 
q gira veleidoso 
en la cintura d aqel 
atleta-bailarín; 
pero sé cuán hondo 
penetra su talle 
en el movimiento secreto 
del universo. 
En ésa espiral generatriz 
q descubre el desarrollo primordial 
del Tiempo. 
Y sé perfectamente bien 
cuántos golpes exactos 
d ésa cadera necesito 
para encontar mi espacio felíz: 
... tan sólo uno, 
uno q sea infinito. 
(11-2-99/16:34) 

CARTAS 

En el horizonte d tus palabras 
percibo la necia vulgaridad 
q me ha envilecido. 
Ése apesadumbrado son 
q no me deja gozar el luar d tu voz, 
como ésa niebla d 'humo dormido' 
con q nos ensueña Gabriel Miró, 
como ésa algarabía sin sonido 
q se ve desde una ventana d alto; 
así me pierdo yo 
sumido en la penumbra 
d una felicidad inaseqible, 
en una latente tragedia intangible 
q solo en las brillantinas d tu oración 
parecen qerer morirse. 
X éso se atascan 
en tu buzón mis cartas, 
para aferrarme a una vida mas clara, 
para aprehender la visión d los duendes 
y transmutar a ésta d gárgolas. 
Así, entre malabares me enredo 
en tu voz d tinta y tu pulso d hombre. 
(11-2-99/14:30)  

martes, 31 de octubre de 2017

NUESTRO REVOLUCIONARIO AMOR 


Hoy me siento fuerte, 
amplio como el mar, 
como un Viracocha celeste 
o un Cuculcán inmortal. 
Y puedo soportar 
las trágicas visiones 
d Bariloche incendiado, 
del Impenetrable penetrado 
o del petróleo derramado 
aqí, en el delta del Plata, 
x donde apenada 
revolotea mi libertad,
pues no hay Massera 
q me la venga a torturar 
ni desaparecerá 
x un mal parido Videla. 
X qe me siento muy fuerte, 
casi qebracho y piedra; 
hasta podría afirmar 
sin temerme exagerado 
q hoy soy casi tan resistente 
como las Madres d Plaza d Mayo. 
Y como hoy todo lo puedo 
me encaramo en mis deseos, 
remonto bosqes tucumanos, 
y en Santa Cruz 
infinitas playas sin hombre; 
y desde los áridos desiertos cuyanos 
medio continente 
me separa d Misiones. 
Y pienso: 
Ah, peqeño mundo 
¡qé bello y apacible 
se te ve desde la altura 
d la abstracción momentánea 
d tu maldito pasado!. 
Y me dejo hamacar 
en sus aires calientes 
sobre ése verde compacto, 
total, opresivo...
 hasta q, 
en la copa d un lapacho colorado 
te encuentro a vos, 
Amante amado, 
voz d vida 
q mi muerte cotidiana alivias, 
invitándome a llenar tu nido 
q un tucán ha abandonado
qizás embelesado 
o acongojado tal vez, 
x el metafísico rugido 
d las cataratas del Iguazú; 
x ésos raucos lamentos, 
uno a uno sumados 
cada veinticuatro d marzo 
para q no se olvide JAMÁS 
el inagotable horror 
d nuestros desaparecidos...

Y tus caricias me tientan, 
y mis caricias te obligan 
a hacernos uno 
en nuestro masculino amor. 
Vos y Yo, 
y el mundo todo; 
fundiendo y refundando 
religión, cultura, estirpe; 
y en nuestra cópula saltamos 
meciendo la selva y el cielo 
hasta las hondas fauces 
del primordial deseo, 
escondido en la húmeda bruma 
precisamente, 
d ése arcoiris eterno 
d la Garganta del Diablo 
q sea tal vez, realmente 
la Garganta d Trotsky. 
Y nos hundimos 
en el fluir penetrante 
d ésa hacha asesina 
q un Mercado estalinista 
-mercado- 
le asestó a las ideas 
d la humanidad futura. 
Y nos atraviesa 
en nuestra amorosa rebeldía 
aqella bala boliviana 
tallada en acero d oriente 
q desmayó al hombre nuevo 
en el Alma-Fuego 
del Che Guevara; 
xq no ha muerto, 
¡está viva! 
resatañando sus heridas
en todo lo q tiene d puro, 
en todo lo q resta d sano, 
del último pueblo libre 
q, entre Baracoa y Pinar del Río 
x su libertad porfía. 

Y aparecemos con la mestría 
d tu montura indomable, 
d tu cintura infalible, 
en la punta del Salto del Ángel, 
q es la punta d tu miembro, 
q es el sexo d América oprimida. 
Allí tu sangre, 
transfundida con la mía 
se desprejuicia y se derrama 
cruzando estúpidas fronteras 
para gritarle al ADN 
d tanta víctima inocente 
d los 'escuadrones d la muerte', 
q es necesario resucitar 
en campos llenos d flores, 
d Ecuatoriales y Hondurísimos colores, 
q perfumen 
en las narices d los vivos 
el aroma d sus mentes, 
las fragancias d sus sueños, 
las escencias insurgentes 
q a los seres libres reclaman 
la Verdad y la Justicia; 
q les digan a sus necios asesinos 
q pudieron borrar sus cuerpos, 
mas no pueden acallar sus trinos. 

Y de allí, cabalgando apareados, 
centauros d libertad, 
cruzamos los cielos nublados 
desde el Amazonas a Godthaab, 
desde El Petén a Navarino, 
rociando nuestro esperma argentino 
q borra límites, escudos, banderas, 
y la moral inmoral 
del infierno divino; 
del pecado, del castigo...
invitando a todos los seres 
d buena voluntad en la Tierra 
a izar los seis colores 
del respeto y la hermandad: 
el violeta d los negros, 
el azul del esqimal, 
el verde americano 
y el amarillo oriental, 
el naranja d los blancos 
y el q es para todos x igual, 
el Rojo o Colorado, 
tinte d sangre y libertad. 

Y así, 
con tu boca bebiendo mi vida, 
y la mía tragando tu hombría 
brincamos el filo d los Andes 
rebotando d cima en cima, 
flotando d lago en lago, 
inflando cada cortina 
(párpados d las ventanas) 
del Pacífico al Atlántico, 
para desmentir a cada necio 
q diga q somos enfermos 
y demostrar q nuestro destino 
se nuestro libre albedrío. 
Y con la voz del Titicaca, 
ése mítico grito callado 
velado y sideral, 
el d los sueños desvaídos 
d los pueblos traicionados, 
el d la bronca hereditaria, 
y el d nuestro gozo actual... 
¡Estallo. Estallas. Estallamos! 
anunciando a voz en cuello 
del Yukón al Fagnano 
qé vivos y felices estamos 
con nuestro amor condenado, 
reprimido y castigado 
x la democracia, 
q d liberal se maqilla 
y q d la individualidad 
tan sólo defiende 
el libre lucro d avería 
del empresario contumaz, 
q indulta a genocidas 
y sepulta en Reading 
el alma libertaria d Oscar Wilde, 
q condena a George Michael 
mientras, impune, Bill Clinton 
masacra hogares en Bagdad, 
y su Congreso sólo lo enjuicia 
¡x una fellatio extraconyugal! 

En contorsiones d placer 
atravesamos tempestades 
q purifican el alma y la piel, 
honrando nuestras masculinidades, 
y d las mujeres sus femineidades, 
desafiando a la hipocresía 
y la general idiotez; 
y nos abandonamos 
a los caprichos del cóndor Peruano 
q con el aliento huracanado 
d Vinicius y d Arango, 
d Neruda y Silvio Rodríguez, 
d León Ferrari y Ernesto Cardenal 
nos abisma en Macchu Picchu 
con las guitarras en sus alas 
d Yupanqi y Zitarrosa,
d Hernán Gamboa y Jobim; 
y nos materializa en Xocorocho 
en la herencia nativa d Chiapas 
con los rostros transfigurados 
en rasgos Incas-Aztecas, 
Chibcha-Mapuches, 
Cheroqi-Guaraní. 
Con voz d lanza y d fusil 
junto a Marcos y a Sandino 
donde el futuro en torbellino  
siempre lucha x vivir. 

Y descendemos en picado 
hasta acabar en Sierra Madre, 
en Terranova, el Gran Chaco o Medellín, 
abriéndonos el cosmos 
en mas d diez dimensiones, 
moldeándo nuestras mentes 
como un cuadro extraordinario 
d Maurits Escher; 
con el discurso transfinito 
d Georg Ferdinand Ludwig Philipp Cantor; 
y entonces SÍ, 
en una secuencia interminable 
d Alef-unos y Alef-ceros 
nos revolcamos x las costas, 
x las arenas calientes y frías, 
desnudando a mujeres y hombres, 
a niños y ancianos 
con el orgullo sin pudores 
q nos enseñó Walt Whitman 
para fundar en el Nuevo Mundo 
el Bell País d Biel Mesqida. 
(7-2-99/2:20)  

FUEGOS ARTIFICIALES 


Qiero cruzar el universo en tus alas 
y aterrizar en la luna d tus ojos, 
para entregarme con mis sentidos flojos 
a la tibieza roja d tus bengalas. 

Q me envuelvas en un anillo d auroras 
desde los bordes críticos d tus manos, 
para rescatarme del sinfín mundano 
y me alces diáfano hasta el sol d tus horas.

Qiero enredarme en la luz d tus pupilas 
para q me sofoqes con su tempestad, 
el único sinónimo d Libertad 
q pueden disfrutar mis aguas tranqilas; 
y embriagarme con el licor q destila 
el ocal maravilloso d tu amistad.
 
(16y17-9-02)  

TRANSFIGURACIÓN IMPOSIBLE 


Son tus ojos cristal invisible 
con dos lunas d hipnótico jade, 
¿qizás sea el don q a Dios mas le agrade 
pues con ellos se siente invencible?, 

¿qién no se rinde ante tanto candor? 
Es bello tu cuerpo... ¡mas tus ojos!; 
a su lado parecen despojos 
los turbios destellos del Polydor. 

Gustavo, (o Dios, q al fin es lo mismo) 
¿no has podido disminuir su fuego 
sin el riesgo d qedarte ciego? 
¡Q hay universos en sus abismos!... 
y en mi ser se refriega el egoísmo 
d qerer ser tu único testigo. 
(17-8-02/22:20)  

SEMEN ESTELAR 


Como una estrella venida d Oriente 
en vaporoso chador embozada, 
surge tu cara en la paz d mi mente 
q d ésta suerte está prendada. 

Escucho a mi boca implorar con ardor 
en todas las lenguas en q habla el Hombre 
las mágicas cifras del juego d amor 
q encierra la Kabalá d tu nombre. 

Un beso fugaz se filtra en mis dientes 
evocando en mi una reminiscencia, 
es como un vértigo menos q ardiente 
del puro sabor d cuerpo y escencia 
q una vez bebí en tu semen caliente 
y me llevó al cielo d tu inocencia.

 
(16-8-02/18:43) 

JARDINERO 


Como una pálida dalia aburrida 
q anhelaba una vida gozosa 
era yo buscando en cualqier cosa 
la nepenta salubre perdida; 

y hallé tu mano d jardinero 
plantando en mí tu encarnada rosa 
con su corola d seda hermosa 
y el halo albino d su sombrero; 

y el botón d su hinchado centro 
con su terciopelo morado 
su blanca escencia en mí ha vaciado 
hundiendo su raíz bien adentro, 
para ir al esperado encuentro 
d mis propios pétalos negados. 
(15--02/14:28)