Eretismo
Mi mente se remonta en aladelta
cuando mi cuerpo cabalga sobre el tuyo
penetrando tu intimidad abierta,
q me obseqias entre jadeo y murmullos.
Tanto se aprietan mis labios a tu nuca
y mi abrazo extasiado te incrusta en mi pecho,
q mi izqierda en tu eslora se acurruca,
y asì entrelazados caemos al lecho.
Ya entregados a un maniático vaivén
una d tus zarpas desgarra mis nalgas,
la otra a mi zurda acompaña en tu sien
para q en el momento exacto el grito valga.
¡Aullando te revuelcas con mi estallido!
y apuntando al cenit, tu macho cabrìo
escupe tu ardiente jugo, llovido,
sobre tu tenso cuerpo, ¡ahora mìo!.
y con nuestros dedos largos, enlazados,
serenamente al torso te voy untando
la tibia crema blanca q has derramado
y q con mi inqieta lengua iré libando,
hasta llegar a tu noble surtidor
circuncidado, eretizado y latente,
y formar un sesenta y nueve d amor
q nos haga soñar eternamente.
(26-6-95)






